¡ÚLTIMA HORA!
La última vez que Judith Estévez vio con vida a su hermano menor le pidió que se entregara. Aneury Santiago Cabrera Estévez había llegado a su casa cerca de la medianoche, se sentó en una escalera y le solicitó un cigarrillo.
Ella aprovechó para insistirle en que se pusiera a disposición de las autoridades, que lo buscaban por varios hechos delictivos.
La conversación terminó en una discusión. Aneury, conocido en su barrio como “La Araña”, se negó a regresar a prisión y le pidió que lo dejara tranquilo. Horas después, la tarde del martes, murió tras ser baleado por agentes de la Dirección Central de Investigación (Dicrim) en el ensanche La Paz, del Distrito Nacional.
La Policía sostiene que disparó contra una patrulla. Su hermana rechaza esa versión y asegura que estaba desarmado.
Judith no intenta ocultar su historial. Reconoce que robaba, consumía drogas y había pasado buena parte de su vida en prisión. Lo que cuestiona es la actuación de los agentes.
“Yo no defiendo lo mal hecho. Yo soy realista y digo la verdad que mi hermano era ladrón”, expresó. “Ellos no tenían que matarlo así. Porque él tiene familia. Él tiene una hija que estudia medicina. Y él tiene dolientes”.
Judith estaba cocinando en su vivienda de El Manguito cuando escuchó que posiblemente habían matado a su hermano. Su suegra llamó a su esposo y le pidió que no se lo comunicara de inmediato, pero el teléfono estaba en altavoz.
La descripción de la ropa aumentó sus sospechas: una gorra roja y una chaqueta negra con un detalle blanco. Era lo mismo que Aneury llevaba durante su visita de la madrugada.
Después recibió un video y reconoció su manera de caminar. Una lesión en el fémur le provocaba cojera.
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La noticia trajo también la preocupación por los gastos funerarios. Judith, de 46 años, padece hipertensión y diabetes; sus hijos le pidieron que mantuviera la calma.
“Aunque digan lo que digan, a mí me duele”, manifestó.
Al recordar el último encuentro, contó que había observado por una cámara de seguridad a su hermano sentado en la escalera antes de marcharse. Ahora interpreta aquella visita, poco habitual a esa hora, como una posible despedida.
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Afirmó que sus antecedentes correspondían a robos y negó que hubiese cometido homicidios o utilizado armas de fuego.
“Él nunca mató, ni nunca apuñaló a nadie, como ellos quieren ponerlo. Ni nunca ha usado pistola”, sostuvo.
Ante las nuevas acusaciones, le ofreció acompañarlo para que se entregara.
“Si el problema es que tú no quieres entregarte con la Policía, yo te entrego. Yo tengo cómo entregarte y con quién entregarte. Yo te llevo yo misma al Palacio”, recordó que le decía.
También procuraba ayudarlo económicamente. Cuando salió de prisión, le compró una cama y otros artículos que necesitaba. Según explicó, no le faltaban alimentos ni un lugar donde vivir.
Judith recordó una etapa en la que su hermano montó un pequeño negocio de frituras. Aseguró que ese intento de cambiar terminó después de que unos policías le atribuyeran la posesión de drogas, acusación que considera falsa y por la que tuvo que pagar una multa y asistencia legal.
El hecho ocurrió en la intersección de las calles Santa Cruz de Tenerife y Primera. En una nota de prensa, la Policía informó que Aneury falleció mientras recibía atenciones médicas, luego de resultar herido al enfrentar a tiros a miembros del Dicrim.
Añadió que técnicos de la Policía Científica ocuparon en la escena una pistola RETAY XR, calibre .380, un cargador y tres cápsulas. Según el comunicado, el fallecido portaba el arma ilegalmente.
Una grabación difundida en redes sociales muestra a agentes disparando contra el hombre, sin que en el fragmento se observe que este saque un arma o dispare contra la patrulla.
Judith considera que esas imágenes contradicen el relato oficial. Interpreta que su hermano levantó una mano para pedir que no le dispararan y denunció que recibió cuatro impactos, algunos cuando ya estaba en el suelo.
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También rechazó los sobrenombres divulgados por la institución. Explicó que le decían “La Araña” porque, durante su reclusión en Najayo, acostumbraba trepar a las estructuras elevadas cuando se producían motines.
“Él no es el hijo del diablo. A él le decían La Araña”, expresó.
Existe, además, una diferencia sobre su edad: la Policía informó que tenía 38 años y su hermana aseguró que eran 41.
Aneury era padre de dos hijos. La mayor, de unos 22 años, estudia Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), según Judith. El menor tiene alrededor de nueve años y no mantiene contacto con la familia paterna.
En El Manguito, donde vivía solo con dos perros pequeños, algunos vecinos reconocen sus antecedentes, aunque describen una convivencia sin agresiones hacia ellos.
“Por lo menos a mí no me hizo daño. Y a mucha gente por aquí no le hizo daño”, dijo Tania Beltré.
Su esposo, Pedro Figueroa, relató que en una ocasión Aneury intervino para impedir que unos desconocidos asaltaran a un hombre mayor que llevaba alrededor de 180,000 pesos.
“No, aquí no, aquí no”, recordó que les decía a los asaltantes.
Tania contó que Aneury solía permanecer cerca de su vivienda y en ocasiones le aseguraba que estaba pendiente de cuidarla. Ambos dijeron que nunca lo vieron con una pistola, aunque Pedro afirmó haberlo visto portar un cuchillo pequeño.
En la calle del ensanche La Paz donde cayó herido quedaba una mancha difusa de sangre cuando Diario Libre recorrió el lugar. Los residentes habían retomado sus actividades habituales, pero varios evitaron hablar de lo sucedido. Algunos dijeron que estaban fuera de sus casas; otros, que no habían visto nada.
Una señora que prefirió no identificarse contó que escuchó las detonaciones desde su galería y decidió no salir.
Otro residente, que también pidió reservar su identidad, situó el hecho alrededor de las 2:00 de la tarde. Según su relato, Aneury caminaba por la vía cuando los agentes lo interceptaron, le dispararon y luego lo subieron a una camioneta.
“Él andaba caminando y le dieron tres balazos y de una vez se lo llevaron”, afirmó.
El hombre aseguró que los robos de Aneury mantenían en zozobra a parte de la comunidad, pero dijo que nunca había presenciado un episodio semejante en esa calle.
Judith informó que su hermano fue trasladado al hospital Francisco Moscoso Puello y posteriormente al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif). Denunció, además, que entre las pertenencias recuperadas no apareció su cédula, que, según dijo, había renovado recientemente.
Mientras prepara el sepelio para este jueves, reclama una investigación que esclarezca las circunstancias de la muerte y determine las responsabilidades de los agentes.
Su exigencia parte de una distinción que sostuvo durante la entrevista: admitir los delitos de Aneury no la obliga a aceptar la forma en que murió.
“Cada quien llora por su dolor”, concluyó.
El Presupuesto General del Estado (PGE) para el 2027 contempla un gasto tributario por 458,629.9 millones de pesos, un monto que casi duplica el registrado en 2021, en un contexto en el que se espera que el déficit fiscal del período alcance los 327,281.5 millones de pesos.
La mayor parte de los ingresos que las autoridades estiman que dejarán de percibir durante el próximo año derivan de las exenciones a las personas físicas, principalmente por el impuesto sobre transferencias de bienes industrializados y servicios (ITBIS).
Así está contenido en el proyecto de PGE para el próximo año, en el que se observa que el gasto tributario crecerá, en términos absolutos, 195,125.6 millones de pesos en 2027, en comparación con los 263,504.3 millones que representó en 2021, aunque respecto a la reestimación de 2026 el aumento es de 17,184.7 millones de pesos.

Los más de 458,629 millones de pesos que el Estado proyecta dejará de percibir el año entrante representan un 4.78 % del producto interno bruto (PIB), una cifra que muestra una reducción de 0.28 puntos porcentuales al compararse con el 5.06 % del PIB que se reestimó en 2026.
Las exenciones generalizadas del ITBIS, tanto interno como externo para los diferentes sectores, alcanzarían los 249,805.9 millones de pesos, equivalente al 54.5 % del total. Del citado monto, 156,302.4 millones corresponderían a las personas físicas, representando el 62.6 %.
Dentro de las exoneraciones del ITBIS se incluyen las estimaciones por la aplicación de tasa reducida sobre algunos productos alimenticios, el salario de navidad, la deducción de gastos educativos, a los intereses percibidos en el mercado de valores, entre otros, según precisa el documento presupuestario.
El Ministerio de Hacienda y Economía define el gasto tributario como los ingresos que el Estado deja de percibir como consecuencia de la aplicación de exenciones, deducciones, créditos, tasas reducidas, diferimientos y otros tratamientos impositivos preferenciales.
Las zonas francas figuran como el segundo sector más beneficiado. El fisco proyecta dejar de recibir 40,804.1 millones de pesos en ingresos por los diferentes tratamientos otorgados a las figuras impositivas que gravan esa actividad. El monto representa un 8.9 % del total del gasto tributario esperado para 2027.
En tanto, la salud y la educación representan los otros dos sectores con mayor participación en el gasto tributario, principalmente por las exenciones del ITBIS. El primero sumará 37,332.9 millones de pesos y el segundo 21,924.8 millones.
Otras actividades o sectores que reciben exenciones, deducciones u otros tipos de tratamientos preferenciales son turismo (17,229.4 millones de pesos), generación eléctrica (16,287.3 millones), compras por internet (15,680.3 millones), fideicomisos (9,447.8 millones), importadores de vehículos (7,990.3 millones), instituciones privadas sin fines de lucro (7,593.4 millones), desarrollo fronterizo (6,930.4 millones) y minería (6,584.6 millones), entre otros.
A mediados de este año, el Gobierno dominicano, a través del Ministerio de Hacienda y Economía, presentó una iniciativa denominada Plan Anticrisis que, entre otras finalidades, buscaba aumentar los ingresos fiscales entre 40,000 y 50,000 millones de pesos para enfrentar las presiones sobre las finanzas públicas, producto de la guerra en Medio Oriente que encareció el precio de los derivados del petróleo. El proyecto aumentaba la tasa o el monto establecido para algunos tributos, incluyendo el de las transferencias electrónicas, la contribución de salida a los pasajeros que viajan al extranjero e impuestos relacionados con los juegos de azar, entre otros.
¿En qué pensaría Yosnely aquella noche en que sintió un puñal entrar y salir repetidamente de su cuerpo? Ella no puede volver de su silencio para contárnoslo. Nunca sabremos si fue mucha su desesperación mientras huía de su agresor o si, en un momento de lucidez ajeno a su edad, pensó que el dolor de su pequeña vida terminaba para siempre. Que por fin encontraría la paz que jamás tuvo.
Porque Yosnely Álvarez, revictimizada por la cloaca mediática, era una niña triste, no la puta precoz en que fue convertida por gente que ni siquiera conocía las líneas gruesas de su historia. Una niña que en apenas trece años conoció los matices más turbios de la indefensión frente al abuso.
Vino al mundo con las cartas marcadas. La vida le jugaría siempre en contra. Fruto de un embarazo adolescente, parecía más hermana que hija de su madre. Las informaciones sobre su escolarización son confusas; todo hace pensar que fue poca. Con un núcleo familiar primario desequilibrado, pasó por la tutela de varios familiares.
En 2024, con apenas once años, le contó a su madre lo que le habían encarecido guardar en secreto: sus senos, que apenas asomaban, eran manoseados y lamidos constantemente por su “padrastro”, dieciséis años mayor. En ocasiones intentó tocarle la vulva, pero su infantil resistencia lo impidió. La madre le prometió hablar con el hombre, su pareja, y al parecer, lo hizo, pero el depredador permaneció en la casa.
¿Casa? Escribirlo es utilizar un eufemismo canalla. Porque no era una casa, sino una habitación en la que una sola cama la acogía a ella, a su madre y al hombre todas las noches. Mientras la madre dormía, él aprovechaba para excitarse con la niña. A su oído murmuraba la advertencia de manual: “Esto es entre tú y yo, no se lo digas a nadie”. Pero también ocurría de día, cuando estaban solos porque la madre había salido.
Desatendida la exigencia de guardar silencio, Osiris Yunior Rodríguez Madera tomó represalias contra ella. La maltrataba psicológicamente, la insultaba, le arrebataba el teléfono de la madre cuando intentaba distraerse mirando algún video. La enviaba de noche al colmado, sobre todo durante los apagones, con la amenaza de que, si no obedecía, vería lo que podía pasarle.
En julio de ese año, una llamada anónima a la oficina regional del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), en Mao, advirtió a la directora de la institución de que Yosnely estaba siendo abusada por su padrastro. El día 5 de ese mismo mes, la fiscal de Niños, Niñas y Adolescentes y la funcionaria se presentaron donde vivía la niña para indagar sobre la denuncia. Se decidió entonces trasladarla a la Unidad de Violencia de Género para ser evaluada médica y psicológicamente. Cumplido este proceso, fue ingresada de manera provisional en un hogar de paso gestionado por una asociación sin fines de lucro para “proteger su integridad y su testimonio”.
Pero la niña que entraba al sistema de protección era una niña rota. Crisis de llanto, sueños “raros” con su agresor, temblores incontrolables. Hormigueo en el cuerpo, irritabilidad, pensamientos indeseados. Soledad profunda y nostalgia de su hermanita y de la madre, a la que no juzgaba. Depresión y ansiedad. Fragmentos de una vida de once años devastada por la violencia.
Su historia psicobiográfica y la entrevista psicológica forense la retratan: Yosnely consideraba el mundo un lugar inseguro y estaba persuadida de que no podía confiar en la gente. Su desarrollo normal, dicen los especialistas, había sido interrumpido por su exposición a experiencias sexuales a tan temprana edad.
Y un día se escapó del hogar de paso. Nadie se explica cómo, durante una actividad colectiva en el patio, Yosnely, menuda y delgadita, pudo escalar una pared y perderse sin que nadie se percatara. Avisada la Policía, se inició su infructuosa búsqueda. Nadie se explica tampoco cómo, sin contar con dinero o ayuda de un tercero, pudo trasladarse desde Santiago, ubicación del hogar de paso, hasta Navarrete.
Dos días después de su escapada, una tía comunicó al Conani que Yosnely estaba con ella. La fiscalía de Niños, Niñas y Adolescentes decidió, previa evaluación del núcleo familiar por parte del Conani, poner a la víctima bajo la tutela del abuelo materno.
Todos los informes periciales confirmaron las declaraciones de Yosnely durante la entrevista con los investigadores. Rodríguez Madera no tenía escapatoria. Presentada formalmente la denuncia en su contra, el 8 de julio se dictó orden de arresto, que se ejecutó el 21 de agosto. La víctima estuvo representada durante todo el proceso judicial por la encargada del Conani, única institución querellante.
El 27 de agosto, el tribunal impuso al acusado como medida de coerción una multa de cincuenta mil pesos, presentación periódica y prohibición de acercarse a su víctima a una distancia menor de mil metros, y la obligación de “abstenerse de contactarla por cualquier medio, molestarla, intimidarla y mucho menos agredirla en ningún sentido”. Violar la orden lo llevaría de inmediato a prisión.
El 8 de noviembre, el Ministerio Público presentó acusación formal contra Rodríguez Madera. Casi seis meses después, el 22 de abril de 2025, el Juzgado de Instrucción del Distrito Judicial de Valverde dictó la apertura de juicio de fondo. No fue hasta el 19 de febrero de este año cuando el Tribunal Colegiado del Juzgado de Primera Instancia de Valverde dictó sentencia: el depredador fue condenado a cinco años de prisión. La madre nunca declaró como testigo.
La foto es en sí misma la denuncia de su desamparo. En la orilla del río Yaque del Norte, cubierto con hojas de plátano, de su cadáver se alcanzan a ver las piernas. Su cuerpo violado fue arrastrado por la corriente a casi diez kilómetros de distancia del lugar en que Edwin Reynaldo Rodríguez la apuñaló. Creyendo borrar las huellas de su crimen, la lanzó a las aguas, que la devolvieron a tierra.
Desde el momento mismo del hallazgo del cadáver, hubo un desborde de conjeturas sobre las circunstancias de su muerte. No pocos dieron crédito a las declaraciones del asesino de que Yosnely y una prima que la acompañaba habían acordado con él un encuentro sexual, que este reaccionó violentamente cuando una de ellas le dijo que tenía sida, y que, herida, la niña saltó al río.
Frente a las cámaras de televisión y los micrófonos de los periodistas, los familiares construyen una imagen idílica de la niña, borrando su historia de abandono y abusos. Se protegen de la culpa. Era alegre y le gustaba bailar, dice la madre; disfrutaba jugar con una prima un año menor que ella, dice una tía; era hacendosa, agrega otra.
La niña rota no aparece en ninguno de los relatos. Ni en el de su asesino ni en el de los familiares. Para la opinión pública, Yosnely es el producto defectuoso de una crianza irresponsable, cuando no culpable de su propia desgracia. Para el sistema y el Estado, un simple daño inevitable.
Yosnely lo supo y lo experimentó temprano: su mundo era inseguro y nadie merecía su confianza. Había sido traicionada en vida y, muerta, lo sigue siendo.
La denominada “esquina caliente” tiene en la Serie de Campeonato de la Liga Americana a dos peloteros cuyos bates arden a ritmo de merengue.
José Ramírez de los Guardianes, y Junior Caminero de los Rays, son piezas clave para sus equipos que están empatados a un triunfo, y juegan hoy el tercer partido de la serie.
Si se mira por el lado de las proyecciones estadísticas, es crucial para cada club ganar esta tarde cuando Griffin Jax (0-0, 4.50) de los Rays se mida a Gavin Williams (1-0, 1.54) de los Guardianes.
De acuerdo con MLB, en series bajo el formato 2-3-2, el equipo que se queda con el tercer partido gana la serie el 70% de las ocasiones (71-102).
El partido fue adelantado cinco horas, e iniciará a la 1:00 p.m., debido a que hay fuertes lluvias anunciadas en Cleveland.
La serie particular en la campaña regular la dominaron los Rays 5-1, con un Caminero que está en apenas su segunda postemporada de por vida, luego de jugar dos partidos en 2023.

Caminero, que enfrenta al equipo que lo firmó en 2021 por 87,500 dólares, ha dado batazos importantes en estos playoffs como el doble que mantuvo un rally vivo para que los Rays pusieran 0-2 a los Yankees que terminaron por sucumbir en tres juegos. Registra un OPS de .700 en 10 apariciones al plato.
En contraste, Ramírez juega su octava postemporada y con dos jonrones en los juegos 4 y 5 de la serie divisional ante White Sox, resucitó a Cleveland para que el club jugara la sexta Serie de Campeonato de su historia.
Contra Williams, Caminero tiene una empujada y un jonrón en 10 turnos, mientras que Ramírez le batea a Jax .294 (17-5) con tres remolcadas.

Sea Ramírez o Caminero que pase a la Serie Mundial, como antesalistas tendrán de frente la vara alta que dejaron sus compatriotas de igual posición Alex Rodriguez (Yankees) y Adrian Beltré (Rangers), figuras claves de sus respectivos equipos.
Ramírez ha llegado a base en 14 juegos consecutivos de postemporada, igualando la segunda racha más larga en la historia de los Guardianes.

American Airlines, cuya primera oficina en Santo Domingo estuvo en la calle El Conde, cierra una etapa de su historia comercial dominicana. La clausura de su dependencia en la Max Henríquez Ureña y el despido de aproximadamente 130 empleados reflejan la transformación de una industria que concentra servicios y traslada al entorno digital su relación con los pasajeros.
La medida responde a una reestructuración dispuesta desde la casa matriz para centralizar el departamento local en la sede regional, según una fuente consultada por Diario Libre. Sus operaciones aeroportuarias permanecen estables y, de acuerdo con esa información, aumentarán durante noviembre y diciembre.
El vínculo de American con República Dominicana comenzó el 8 de septiembre de 1975, después de adquirir de Pan American Airways los derechos de la ruta Nueva York–Santo Domingo. Aquella operación marcó el inicio de una presencia que supera los cincuenta años.
Desde entonces, su red se extendió a cinco aeropuertos: Las Américas, en Santo Domingo; Cibao, en Santiago; Gregorio Luperón, en Puerto Plata; Punta Cana y La Romana. Para la temporada invernal 2025-2026, la compañía anunció más de 162 vuelos semanales desde esos destinos dominicanos.
Entre sus conexiones con Estados Unidos figuran Miami, Charlotte, Dallas-Fort Worth, Filadelfia, Nueva York, Boston y Chicago, con una oferta que varía según el aeropuerto y la temporada. Punta Cana concentró hasta 95 frecuencias semanales hacia once ciudades estadounidenses en aquella programación.
La dimensión de la empresa acentúa el significado del cambio. American es la mayor aerolínea del mundo por pasajeros transportados y vuelos diarios, considerando su red regional. Su grupo movilizó alrededor de 224 millones de pasajeros en 2025.
El cierre capitalino se inscribe en la evolución hacia la venta digital y la autogestión, modelos impulsados por la industria para que el viajero reserve, seleccione asientos y administre su itinerario desde una aplicación o una página web.
Para generaciones de dominicanos, acudir a una oficina significaba encontrar orientación y resolver personalmente las dificultades del viaje. Ahora, según la información publicada, las solicitudes deberán tramitarse por internet o teléfono, incluido el número local 1-829-200-1161.
American seguirá conectando al país con su red internacional. El cambio ocurre en tierra: desaparecen puestos de trabajo y se reduce el contacto directo que durante décadas formó parte de la experiencia de viajar.
El proyecto de Ley Orgánica de respuesta integral a las violencias contra las mujeres, denominado Ley Mirabal, depositado en la Cámara de Diputados, establece la creación de la figura penal del vicariato, fijando una pena de hasta 40 años de prisión cuando el asesinato de un niño, niña o adolescente se ejecute con la finalidad de causar sufrimiento o castigar a la madre.
La propuesta legislativa fue presentada por la ministra de la Mujer, Gloria Reyes, y asumida como proyecto de ley por 78 diputados.
Introduce por primera vez en el sistema dominicano los delitos de violencia vicaria y el vicariato como delitos, que son definidos como actos ilícitos en los que un agresor maltrata a allegados o hijos de la víctima para causar su sufrimiento.
Según el proyecto de los diputados, la violencia vicaria sanciona con penas de 5 a 10 años de prisión a quien lesione, amenace o prive de libertad a hijos o personas vinculadas a una mujer para castigarla.
En caso de que el agresor mate a los hijos o a la gente vinculada a la víctima para provocar su sufrimiento, la pena se eleva hasta los 40 años de cárcel.
Aparte del vicariato, el proyecto de ley propone castigar otros delitos como la convivencia con menores de edad bajo la excusa de estar en una “relación de pareja”.
El texto sanciona con penas de 5 a 10 años de prisión a la persona mayor de edad que establezca “convivencia de pareja” con una persona menor de edad.
La misma sanción recae sobre quienes concierten, entreguen o trasladen a la menor.
La iniciativa también tipifica las intervenciones quirúrgicas, procedimientos ginecológicos o métodos anticonceptivos impuestos sin el consentimiento de la paciente.
La esterilización forzada se penalizaría con 10 a 20 años de prisión, una escala que aumenta a penas de 20 a 30 años de cárcel cuando la víctima sea una niña o adolescente.
Asimismo, se castigaría hasta con cinco años de prisión la denegación o retraso injustificado de atención médica ante emergencias obstétricas.
Frente a las agresiones facilitadas por tecnologías, el proyecto penaliza con cinco a 10 años de prisión mayor la captación no consentida de imágenes íntimas, la coacción o sextorsión amenazando con difundir material íntimo real o generado por inteligencia artificial, y la divulgación de datos de localización para facilitar agresiones.
Estas penas aumentarían hasta los 20 años de cárcel cuando afectan a menores o exista abuso de autoridad.
El proyecto de Ley Mirabal prohíbe cualquier mecanismo de conciliación en casos de violencia contra las mujeres.
En ese orden, la propuesta establece que la reconciliación de la víctima con su agresor no extinguirá la acción penal ni justificará el archivo del expediente judicial.
En el caso de la participación política de las mujeres, quien la restrinja o coaccione para ser elegida mediante votos o para ocupar un puesto público, enfrentará pena de hasta 20 años de prisión.
El proyecto redefine el feminicidio, que ya está sancionado en el nuevo Código Penal, ampliando a nueve las circunstancias por razones de género, sin exigir que exista o haya existido una relación de pareja entre el autor y la víctima.
Para los casos de feminicidio seguido del suicidio del agresor, la iniciativa ordena continuar la investigación sobre posibles terceros o fallos institucionales previos.
Tras recibir la propuesta, el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, anunció que durante la próxima semana evaluará el curso de la iniciativa para determinar los plazos y la forma en que se analizará antes de conocerse.La propuesta de Ley Mirabal es un proyecto nacido desde el Ministerio de la Mujer y conjugado con más de cinco iniciativas que ya se estudiaban desde hace un año en el Congreso mediante la reforma “Déjala Ir”.
Para encontrar un libro difícil de conseguir en Santo Domingo, durante años bastaba con preguntar por Alberto Pichardo. En su librería, ubicada en la calle El Conde esquina José Reyes, en la Ciudad Colonial, se reunían estudiantes, profesionales, comerciantes y lectores que llegaban desde distintas provincias en busca de obras usadas, revistas y colecciones que no encontraban en otros establecimientos.
A sus 82 años, Pichardo recuerda con satisfacción aquella época en la que los libros ocuparon cada rincón de su negocio y se convirtieron en el centro de una vida dedicada al trabajo. Su historia comenzó mucho antes de que la Librería Pichardo adquiriera reconocimiento: empezó en las calles, cuando era apenas un niño que buscaba la manera de ganarse la vida.
“Yo siempre he trabajado, desde los siete años. Comencévendiendo dulces en la calle, con una caja que llevaba atrás, sujeta con una correa. A mí me gusta trabajar”, cuenta al repasar los primeros pasos de una trayectoria que lo llevaría a convertirse en uno de los libreros más conocidos de la Ciudad Colonial.
La relación de Pichardo con la lectura tiene un vínculo especial con su fe. Cristiano adventista, identifica la Biblia como su libro preferido y recuerda que su acercamiento a las publicaciones impresas fue una combinación de oportunidades y decisiones que terminaron definiendo su vida.
Su entrada al negocio ocurrió cuando un hombre que tenía una imprenta frente a una iglesia le propuso vender libros a consignación. Entre los primeros títulos que recibió había obras de Gabriel García Márquez. Después comenzó a comprar libros usados, revistas y colecciones antiguas, hasta ampliar progresivamente su inventario.
“Yo comencé a comprar libros usados, revistas y de todo un poco. No rechazaba nada, porque siempre había alguien que podía estar buscando algo de lo que yo tenía”, explica.
![[object HTMLTextAreaElement]](https://resources.diariolibre.com/images/2026/10/14/13102026-entrevista-a-alberto-lopez-propietarios-de-la-antigua-libreria-pichardo-luduis-tapia16-781cd071.jpg)
Aquella disposición de adquirir publicaciones diversas terminó convirtiéndose en una de las características de su negocio. En sus estantes podía aparecer una obra literaria, una revista de años anteriores o un título que llevaba tiempo fuera de circulación.
Sin embargo, llegar a consolidar la librería no fue un proceso sencillo. Antes de establecerse en el parqueo de la calle El Conde, Pichardo tenía una considerable cantidad de libros y revistas en la vía pública. Un operativo municipal, en el que participaron cuatro camiones, terminó con el retiro de aquella mercancía.
Parte de los libros fue trasladada a un patio en Villa Consuelo, donde posteriormente se la robaron. De todo lo que había reunido, apenas le quedaron algunas revistas.
La experiencia lo dejó sin buena parte de su inventario y lo obligó a buscar una nueva oportunidad para continuar trabajando. Después de pasar por una etapa de grandes dificultades económicas, varias personas lo ayudaron a llegar al Ayuntamiento del Distrito Nacional, donde consiguió un pequeño espacio en el parqueo durante la gestión municipal de José Francisco Peña Gómez.
El lugar era apenas del tamaño que podía ocupar una motocicleta, pero allí comenzó otra vez.
“Me dejaron las revistas y yo las secaba con una tapa de cartón, hoja por hoja, para poder venderlas. Las vendía a dos y tres cheles. Ahí comencé, y poco a poco el negocio fue creciendo hasta que llegué a tener una librería grande”, recuerda.
Lo que en principio parecía un puesto improvisado terminó convirtiéndose en un establecimiento conocido por la variedad de su inventario y por la posibilidad de encontrar libros a precios accesibles.
Durante más de cuatro décadas, la Librería Pichardo fue un punto de referencia para quienes buscaban publicaciones usadas en la capital. Su fama llegó a otras provincias, desde donde acudían compradores que adquirían libros para revenderlos en sus comunidades.
Pichardo recuerda clientes de Moca, La Vega, Higüey, La Romana y La Terrena, entre otros lugares. Algunos eran lectores; otros, pequeños comerciantes que encontraban en sus precios una oportunidad para mantener sus propios negocios.
La librería funcionaba casi como un autoservicio. Los visitantes podían pasar horas revisando los estantes, mientras el propietario los ayudaba a localizar los títulos que necesitaban.
“La gente iba a buscar libros y, si no los encontraba en otro sitio, le decían que fuera donde Pichardo, porque allí había de todo. Venían de los pueblos a comprarme para ellos vender también, porque yo procuraba darles precios con los que pudieran ganar”, relata.
Su formación académica no llegó hasta el bachillerato, pero eso no impidió que su negocio contribuyera a la preparación de estudiantes y profesionales. Pichardo recuerda con orgullo que personas vinculadas a instituciones públicas y de distintas áreas de la sociedad acudían a su librería.
Para él, esa confianza representa uno de los mayores logros de su trayectoria. Más que el tamaño que alcanzó el establecimiento, valora haber podido facilitar el acceso a los libros a personas con distintas necesidades y posibilidades económicas.
Su filosofía comercial se resumía en vender barato para vender más. No buscaba obtener el mayor margen posible por cada ejemplar, sino mantener un flujo de compradores y ofrecer oportunidades tanto a lectores como a revendedores.
“Mi mayor satisfacción es haber podido servir a mucha gente. Yo no llegué a ser bachiller, pero por mi librería pasaron personas que estudiaron con esos libros, profesionales y gente de todas partes. Eso es algo que me hace sentir agradecido.
La librería también fue escenario de relaciones personales que Pichardo conserva entre sus recuerdos más queridos.
Una de las anécdotas que evoca ocurrió cuando mantenía una relación sentimental con una mujer que frecuentaba el establecimiento. Un funcionario del Gobierno que acudía al lugar se sorprendió por la manera en que ambos se trataban y, en dos ocasiones, les comentó que nunca había conocido una pareja que se llevara tan bien.
Pichardo recuerda que compartían hasta la comida y que aquella relación se distinguía por la cercanía y la sencillez. Aunque nunca llegaron a casarse, mantuvieron una amistad que continúa hasta hoy.
La mujer lo visita en ocasiones acompañada de sus hijos y nietos, quienes lo llaman tío. Él habla de esa relación con afecto y sin nostalgia amarga, como una parte importante de su vida que ha sobrevivido al paso de los años.
No tuvo hijos ni se casó, pero ha construido vínculos que permanecen más allá de las etapas y circunstancias en que surgieron. Son historias que también forman parte de su memoria de librero, aunque no estén escritas en ninguno de los libros que vendió.
En 2022, la historia de la Librería Pichardo tomó otro rumbo. El Ayuntamiento del Distrito Nacional notificó el desalojo del establecimiento debido a las condiciones estructurales del edificio de parqueos donde funcionaba, cuya demolición se contemplaba.
A los 78 años, Pichardo tuvo que retirar los libros que había reunido durante décadas. Con ayuda de otras personas, las publicaciones fueron empacadas y trasladadas en una camioneta de la Policía a un local del sector San Carlos.
Desde entonces, los libros permanecen almacenados en una tercera planta, apilados y sin las condiciones necesarias para retomar la actividad comercial. Algunos han comenzado a deteriorarse por la humedad.
Aunque las autoridades le han hablado de la posibilidad de disponer de un espacio cuando se construya un nuevo parqueo, el librero espera que esa opción se materialice. No obstante, insiste en que su interés no es recibir una compensación económica por el cierre.
“A mí no me interesa que me den dinero por la librería. Yo quiero tener un lugar donde pueda volver a vender mis libros, organizarlos y atender a la gente. Eso es lo que he hecho durante tantos años y es una actividad que llevo dentro”, afirma.
Pichardo asegura que actualmente puede sostenerse sin los ingresos de la librería. Tiene una pequeña tienda de productos naturales, llamada Betesda Light, y contempla iniciar un negocio de ropa de segunda mano. Su intención, como en el caso de los libros, es ofrecer precios accesibles.
“Yo averiguo los precios de los demás para poder vender más barato. Siempre he pensado que así se vende más, porque la gente tiene la oportunidad de comprar”, explica.
Su presente, por tanto, no está detenido. Continúa trabajando y pensando en nuevos proyectos, aunque reconoce que extraña la actividad que mantuvo durante más de 40 años: revisar publicaciones, ordenar ejemplares y conversar con los clientes que llegaban en busca de una lectura.

Cuando Pichardo habla de la antigua librería, no se concentra en las pérdidas materiales ni en los reconocimientos que pudo recibir. Recuerda a los lectores que llegaban desde lejos, a quienes encontraron en sus estantes los libros que necesitaban para estudiar y a los comerciantes que podían sostener sus negocios gracias a los precios que ofrecía.
Su historia está ligada a una manera particular de entender el trabajo: comenzar con lo que se tiene, aprender sobre la marcha y encontrar satisfacción en una actividad que también beneficia a otros.
Hoy, mientras los ejemplares que reunió durante décadas esperan una nueva oportunidad, Pichardo conserva el entusiasmo con el que habla de las publicaciones y de las personas que conoció gracias a ellas.
A sus 82 años, no considera que su vínculo con los libros haya terminado. La librería permanece cerrada, pero su interés por volver a atenderla sigue intacto. Quiere recuperar aquella rutina de buscar títulos, organizar estantes y poner los libros al alcance de quienes los necesitan.
Después de empezar de nuevo tantas veces, el librero mantiene la misma convicción que lo acompañó desde aquel pequeño espacio en el parqueo de El Conde: el valor de un negocio no se mide únicamente por lo que produce, sino también por las oportunidades que ofrece y las relaciones que ayuda a construir.
Y si algo le ha dejado su recorrido entre libros es precisamente eso: la satisfacción de haber convertido un oficio en una forma de vida y de haber acercado la lectura a miles de personas
La rápida descomposición de los residuos orgánicos, el valor que le restan a otros materiales aptos para reciclar y lo contaminante que pueden resultar para el agua, la tierra y el suelo hacen de su correcta disposición una necesidad, sobre todo dentro de la industria turística.
Los residuos orgánicos representan alrededor del 50 % del tipo de desechos que generan hogares y restaurantes en la República Dominicana, pero en el caso del turismo la cifra se acerca al 60 % cuando se suman otros componentes orgánicos (como los restos de poda de los jardines en los hoteles), de acuerdo al vicepresidente de la Fundación Puntacana, Jake Kheel.
Adoptar prácticas turísticas cada vez más alineadas con la economía circular —que busca aprovechar los materiales y productos que normalmente se desechan, mediante su reutilización, reciclaje o transformación para darles nuevos usos— requiere encontrar a estos residuos un mejor tratamiento, un planteamiento del ejecutivo con lo que otros actores de la industria coinciden.
Ya sea como insumo orgánico para fertilizar alimentos o materia prima para la generación de biogás, estos materiales tienen varias formas de aprovechamiento de este sector, resaltaron expertos de sostenibilidad durante el IV Foro Internacional de Economía Circular, celebrado en Santo Domingo ayer y que continuará este 15 de octubre.
Indicó que el sector suele invertir toda la energía en combatir los residuos plásticos (que son el menor porcentaje de desechos sólidos) debido a que son muy visibles; sin embargo, indicó que los residuos sólidos requieren un manejo delicado debido a su capacidad de atraer plagas y generar mal olor, lo que hace importante que la hotelería vaya incorporando estrategias y procesos para su manejo adecuado.
Indicó que el Grupo Puntacana se ha enfocado en la revalorización de los residuos orgánicos, contando con su propia planta de compostaje industrial, con capacidad de procesar hasta 10 toneladas de residuos orgánicos diariamente para volverlos abono.
“Se está comenzando a llegar a una escala mayor, con el potencial de recibir materiales de otros hoteles”.
Desde hace dos años, diecisiete hoteles en Santo Domingo se han comprometido con el reciclaje de botellas PET que luego reintegran a sus operaciones.
La iniciativa, resaltada en el IV Foro Internacional de Economía Circular, ha tenido como resultado el reciclaje de hasta 14 toneladas en este período, casi 400,000 botellas.
“Del producto de resina reciclada se rehace una nueva botella”, aseguró la presidenta de la Asociación de Hoteles de Santo Domingo, Gina Eli.
La vicepresidenta de la Asociación de Hoteles y Turismo (Asonahores), Aguie Lendor, enfatizó que el éxito de este programa y el ahorro en costos para los hoteles mantiene el interés de expandirlo a otros destinos turísticos.
Otros actores de la industria también se preocupan por revalorizar estos residuos orgánicos e incorporarlos a otros proyectos.
Este es el caso de la Fundación Cap Cana, que ha creado un huerto orgánico en el que destina el compostaje creado con los residuos orgánicos que se generan dentro de los complejos residenciales con los que cuenta.
“Hemos venido apostando a que, precisamente, esos residuos orgánicos formen parte del abono (...) y reducir la huella de carbono de nuestros residentes”, puntualizó al respecto la directora de la Fundación Cap Cana, Maureen Tejeda.
El huerto, aún en fase piloto, está usando los residuos orgánicos de los propios trabajadores de Cap Cana, que emplea a 435 personas de manera directa, agregó Tejeda, quien explicó que esto también se combina con el uso de materiales biodegradables para servir, almacenar y transportar los alimentos.
El aprovechamiento circular de los residuos sólidos generados dentro de los puertos que reciben cruceristas sigue siendo un reto para la industria.
Si bien cada línea naviera se responsabiliza del manejo del combustible y de los residuos sólidos (incluido los orgánicos) en el destino de origen de cada crucero, los desechos orgánicos dentro de los puertos turísticos siguen yendo al vertedero.
“Actualmente hemos buscado las alianzas con empresas que nos puedan suministrar, incluso, biodigestores para poder hacer el compostaje adecuado y generar el biogas o el fertilizante”, explicó el director del departamento de Gestión Ambiental del Grupo ITM, Martín Serrano.
El ejecutivo de la empresa, operadora de los puertos Taíno Bay, Cabo Rojo y Samaná, precisó que aún se carece de la infraestructura para poder hacer compostaje dentro de los puertos, por lo que aún no pueden agotar el ciclo revalorizándolos en este momento.
Sin embargo, explicó que esto es algo en lo que trabajan activamente “para poderle dar una segunda vida a estos residuos”.
La Fundación Puntacana, que viene trabajando estos temas desde el 2007, ha lanzado recientemente el proyecto Puntacana Circular, que busca soluciones para gestionar, tanto los plásticos como otros materiales no reciclables provenientes de hoteles, residenciales y centros educativos en Verón-Punta Cana, así como espacios estratégicos como el Aeropuerto de Punta Cana y Blue Mall Punta Cana.
El objetivo del programa al concluir su implementación es el de recuperar 2,000 toneladas de materiales reciclables, prevenir la generación de 125 toneladas de residuos y movilizar hasta 3,000 participantes en jornadas de limpieza costera y marina.
De su lado, la Fundación Cap Cana ha podido procesar alrededor de 36,000 libras de plásticos PET (alrededor de 815,000 botellas) de todas las empresas vinculadas a Cap Capa a través de su iniciativa Plastic Not Today, así como la iniciativa Aquatour, se da a través un tratamiento a las aguas residuales para poderlas reutilizar para el riego de los campos de golf.
“Siempre destacamos que aquellas empresas que no toman en cuenta la sostenibilidad en el diseño de su modelo de negocio están comprometiendo su rentabilidad futura”, remarcó Tejeda.
En tanto, el Grupo ITM ha venido realizando iniciativas para disminuir el uso de plásticos de un solo uso, clasificarlos y reciclar el máximo posible generado en los puertos en los que opera desde el 2023, trabajando en conjunto con empresas como Cilpen y Ecoatlántico, mientras que en Pedernales mantienen una alianza con Nature Power, enviando los residuos reciclables que generan en Cabo Rojo a un centro de acopio en Santo Domingo.
El hombre que llegó con una escopeta y un cinturón de balas al residencial El Sembrador I, en Ciudad Juan Bosch, podría enfrentar sanciones por exhibir el arma en un lugar público, aunque en el video no se observa que apuntara a alguien. La Policía lo apresó, según informó el Fideicomiso VBC-RD, y la Fiscalía de Santo Domingo Esteconfirmó a este medio que tiene abierta una investigación.
El video muestra que el hijo se desplazó en una camioneta y chocó de frente contra un vehículo estacionado. Después se acercó a unas escaleras colocadas junto a un pequeño árbol que estaban podando y las tiró al suelo. Varios vecinos intentaron contenerlo.
Luego entró a escena su padre que, según las versiones, en vez de una, tenía dos escopetas. Dejó una en el vehículo, salió con la otra y caminó por el lugar. En las imágenes no se observa que apuntara el arma contra los residentes.
El hombre dijo a medios de comunicación que acudió a defender a su hijo porque, de acuerdo con su relato, los vecinos querían lincharlo. Los residentes, por su parte, afirmaron que el enojo del padre se debió a que podaron un árbol que daba sombra a su vehículo. Explicaron que decidieron cortarlo porque las hojas caían al suelo y nadie quería barrerlas.
El artículo 79 de la Ley 631-16 sanciona con decomiso del arma, de seis meses a un año de prisión y multa a quien exhiba o porte visiblemente un arma en lugares o vías públicas, tenga o no licencia.
Si se comprueba que el hombre carecía de licencia, podrían investigarse también los delitos de tenencia o portación ilegal de un arma de uso civil. Los artículos 66 y 67 de la misma ley contemplan penas de tres a cinco años de prisión, además de decomiso y multas.
Si se demuestra que el hombre amenazó de muerte a alguno de los vecinos, el artículo 154 del nuevo Código Penal prevé de uno a dos años de prisión. La pena puede subir de dos a cinco años cuando la amenaza se hace bajo exigencia de que la víctima cumpla una condición y concurre alguna de las circunstancias que enumera el artículo.
Entre esas circunstancias, el Código incluye que “el autor porta un arma de modo visible”. Por tanto, que el hombre anduviera armado podría agravar la sanción, pero la pena de dos a cinco años también requiere probar que la amenaza se hizo para exigir el cumplimiento de una condición.
Aunque los vecinos atribuyen este altercado a la poda del árbol, otras disputas por parqueos en el país han terminado en muertes. En 2011, Guillermo Moncada Aybar murió tras recibir disparos durante una discusión por un estacionamiento en un residencial de Piantini. Rafael Emilio González Álvarez fue condenado a 18 años de prisión.
En junio de este año, Ciro Valdez murió luego de ser agredido durante una disputa entre vecinos relacionada con un parqueo en Los Alcarrizos. Son casos distintos, pero muestran cómo los desacuerdos por espacios compartidos pueden escalar hasta agresiones y homicidios.
La gasolina en Estados Unidos acumula 158 días por encima de los cuatro dólares por galón en lo que va de 2026, un récord que eleva la presión sobre los consumidores a menos de tres semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, según la plataforma GasBuddy.
El precio promedio nacional de la gasolina regular se situó este miércoles 14 de octubre en 4.33 dólares por galón, de acuerdo con la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA). La entidad advirtió que este es el primer año en que el promedio supera los cuatro dólares durante octubre, una época en la que habitualmente disminuye la demanda.
Aunque el combustible ha registrado descensos recientes, continúa muy por encima de los menos de tres dólares anteriores al comienzo de la guerra con Irán, en febrero. Las interrupciones del suministro y las dificultades para transportar petróleo por el estrecho de Ormuz han sostenido el encarecimiento energético.
Los mercados petroleros cerraron la jornada con nuevas ganancias. El West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, terminó en 95.09 dólares por barril, tras aumentar 95 centavos, un 1.01 %, hasta su mayor nivel en tres semanas.
El Brent, referente internacional, finalizó en 106.06 dólares por barril, con una subida de 37 centavos, equivalente al 0.35 %. Según Reuters, los ataques contra instalaciones saudíes y las amenazas a los buques que transitan por Ormuz avivaron el temor a nuevas interrupciones del abastecimiento.
El impacto llega también al transporte de mercancías. El diésel alcanzó los 6.29 dólares por galón, un 66 % más que al inicio de la guerra, según la información difundida por EFE. Su encarecimiento repercute en los costos de distribución y añade presión sobre los precios al consumidor.
La persistencia de combustibles caros complica los esfuerzos del presidente Donald Trump por ofrecer alivio económico antes de los comicios. Su administración ha flexibilizado temporalmente las sanciones al diésel ruso para facilitar el suministro, mientras los ataques en Oriente Medio mantienen la incertidumbre sobre el mercado energético.
El costo de la vida será uno de los asuntos centrales en las elecciones, en las que se renovarán la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.